TEMA: COSA JUZGADA SU EFICACIA DIRECTA Y REFLEJA

Un correcto análisis al numeral 61 fracción XI, de la Ley de Amparo.

El artículo 61, fracción XI, de la Ley de Amparo, dispone lo siguiente:

“Artículo 61. El juicio de amparo es improcedente:
[…]
XI. Contra normas generales o actos que hayan sido materia de una ejecutoria en otro juicio de amparo, en los términos de la fracción anterior;
[…].”

El citado precepto alude a la improcedencia del amparo ante la actualización de lo que se conoce como cosa juzgada, que debe concebirse como un derecho de seguridad jurídica, en virtud de que esta institución descansa en la regulación obligatoria e inalterable de las relaciones jurídicas que son sometidas y decididas en juicio; además es una cualidad especial de los efectos de una sentencia, pues estos últimos se vuelven definitivos, incontestables e inatacables al vincular a las partes para todo juicio futuro, lo que se traduce en la estabilidad de los efectos de la sentencia.

La cosa juzgada convierte en verdad legal lo resuelto y no puede válidamente ser sometido a nuevo juicio, independientemente del sentido del fallo, ya sea que se haya negado, o bien, sobreseído.

La figura de la cosa juzgada puede surtir efectos en otros procesos, de dos maneras, a saber;

​1. Eficacia directa. Opera cuando los elementos de sujetos, objeto y causa son idénticos en las dos controversias de que se trate, y

​2. Eficacia refleja. Con la cual se robustece la seguridad jurídica, al proporcionar mayor fuerza y credibilidad a las resoluciones judiciales, evitando que criterios diferentes o hasta contradictorios sobre un mismo hecho o cuestión, puedan servir de sustento para emitir sentencias distintas en asuntos estrechamente unidos en lo sustancial o dependientes de la misma causa; esto es, la tendencia es hacia la inexistencia de fallos contradictorios en temas que, sin constituir el objeto directo de la contienda, son determinantes para resolver litigios.

En esta última modalidad no es indispensable la concurrencia de las tres clásicas identidades ya referidas, sino que sólo se requiere de la concurrencia de los siguientes supuestos:

1. La existencia de un proceso resuelto ejecutoriadamente.

2. La existencia de otro proceso en trámite.

3. Que los objetos de los dos pleitos sean conexos, por estar estrechamente vinculados o tener relación sustancial de interdependencia, a grado tal, que se produzca la posibilidad de fallos contradictorios.

4. Las partes del segundo juicio hayan quedado obligadas con la ejecutoria del primero.

5. En ambos se presente un hecho o situación que sea un elemento o presupuesto lógico necesario para sustentar el sentido de la decisión del litigio.

6. Que en la sentencia ejecutoriada se establezca un criterio preciso, claro e indubitable sobre ese elemento o presupuesto lógico.

7. Para la solución del segundo juicio se requiera asumir un criterio sobre el elemento o presupuesto lógico-común, por ser indispensable para apoyar lo fallado.

FIN DEL TEXTO.